Tengo que aclararte algo primero. Estudié inglés desde los 9 años, amo los idiomas y del inglés,me encanta la especificidad de algunos de sus términos. Pero a veces se complica justamente porque no se encuentran correlativos en español.

Uno de esos términos es «stationary» para referirse a todo artículo de librería desde stickers y sacapuntas, hasta cuadernos o papel de regalo. Por ello quiero que tengas en cuenta que cualquier cosa que yo hable en relación a esto; es decir artículos de librería pero no libros en sí, irán etiquetados como stationary. Suena pava la aclaración pero cuando estás dentro de la fascinación de este tipo de artículos entenderás que es mejor hablar con ese término. Sobre todo para distinguirlo de «libros» y porque muchos artículos acá en Argentina son un tanto complicados de conseguir.

¡Babeo cuando veo esto!

¡Babeo cuando veo esto!

Aclarado esto, hoy te quiero hablar de cuadernos. Sí, cuadernos que yo usé como art journal y con esto darte una idea de qué tener en cuenta a la hora de comenzar con uno.

Empecé con un cuaderno a espiral de tapa dura y hojas lisas. Uno normal que se encuentra en cualquier librería. Uno como este:

 

Este tipo de cuadernos son excelentes para empezar. Son por lo general accesibles en precios, tienen bastantes páginas y uno puede cometer mil errores.

Como desventaja es el gramaje de las hojas que hace que no podamos usar elementos pesados como sharpies, acuarelas y acrílicos. Si se quiere usar algo de estos materiales, podemos pasar una o dos manos de gesso para que las hojas no absorban tanto para el otro lado.

En este cuaderno he realizado la mayor cantidad de garabatos, desde los más simples a los más elaborados. Algunos ejemplos…

La imagen del medio las realicé primero en otros papeles sueltos y luego los iba pegando en diferentes páginas del cuaderno.

Posteriormente tuve un cuaderno más «profesional» de los que se conocen como sketchbooks que me hizo a pedido Mer Miró.

El gramaje de las páginas de este cuaderno es casi como los de hojas de dibujo, se puede usar varios materiales y bancó bastante bien la acuarela aunque usé poco esta técnica en él.

Luego pasé directamente a un cuaderno de hojas lisas pero normales que compré en la Magic Meeting pero apenas hice dos trabajos en él porque días más tarde mi sobrino me trajo una maravilla de sketchbook de su viaje a Nueva York. El de Harry se lo dí a mi hija que está fascinada completando cada día un dibujo nuevo.
Y dije una maravilla porque este cuaderno se banca los acrílicos y las acuarelas sin pasarse en absoluto del otro lado. Sí se arrugan un poco las hojas pero son realmente resistentes.

¿Y qué uso?

Te seré honesta. En el caso de los art journals lo mejor es comprar un buen cuaderno con hojas de gramaje alto, por lo menos 180gr. Eso te va a dejar experimentar con unos cuantos materiales sin caer en el uso del gesso o de papel sobre papel.
Otra de las cosas que puedes hacer para no gastar mucho dinero en este tipo de cuadernos, es armarte uno vos con hojas de dibujo tipo el nene. En internet hay muchos tutoriales sobre cómo armar encuadernaciones caseras.

Si lo que quieres es más bien empezar por garabatear y soltar la mano, es decir, usar algo más al estilo sketchbook; entonces sí empieza con uno bien económico.

Siempre se puede empezar por lo más económico. Si te fijas hay quienes se las ingenian para tratar las hojas para hacer sus trabajos. Además hay quienes incluso usan libros viejos para armar sus art journals.

La idea es que empieces, que no te quedes con las ganas ni esperando tener todas las herramientas adecuadas para hacer arte. Así empecé yo, con un cuaderno cualunque, dibujando también en páginas de manuales de escuela viejos o haciendo collages en hojas de canson sueltas.

¡Empieza ahora!