Si hay algo que realmente me encanta de Internet, entre tantas otras cosas, es que nos ha acercado un mundo de posibilidades que antes estaban reservadas para los «iluminados». El arte es una de estas cosas.

Desde el scrapbooking, a los sketch books hasta los art journals mismos, hoy cualquiera puede acceder a un mundo de inspiración. Y como si fuera poco, tenemos a la mano cientos de sitios y tutoriales con los que aprender cómo comenzar cuando tenemos ganas de algo y no sabemos bien cómo.

Acá en Argentina, y muy posiblemente en el resto de latino américa, lo que acabo de nombrar en el párrafo anterior, es más bien nuevo. De hecho es muy difícil encontrar muchas de las herramientas que vemos en otros países, o son realmente muy caras.

 

El art journal se sirve bastante de las técnicas que se ven en el scrapbooking; una técnica que comenzó como manera de armar nuestros propios álbumes de fotos creativas donde se pueden agregar anotaciones, galardones, recortes, textos, marcos, etc.

Tener un art journal es tener un diario creativo donde expresarnos visualmente. Todo es posible aquí.

Todos los grandes artistas poseían sus diarios creativos. Algunos donde apuntaban específicamente todo lo relacionado con un proyecto en particular; otros para retratar justamente su propia vida.

No hay reglas establecidas– ¡gracias a Dios!- sobre qué debe tener un journal de este tipo. Es tan flexible y abierto a todas las posibilidades como quieras.

En muchos sitios o redes, se suelen a veces dar disparadores para crear tus páginas. Cosas como «el peor o mejor día de mi vida», «sitios que quiero conocer», «cosas que me hacen enojar», «agradezco a la vida que…» 

En mi caso usé el mío para experimentar. Si he de ser honesta tuve un par de art journals que iba intercambiando según la necesidad. Uno de ellos era un cuaderno cualunque que si bien tienen hojas no aptas para cualquier tipo de material (acrílicos o acuarelas por ejemplo) les ponía un par de capas de gesso ¡y listo!

 

Se admiten todo tipo de collage, técnicas o materiales que gustes. En la imagen de arriba, por ejemplo, usé gesso como base, papel de regalo, papelitos varios, los redondelitos de arriba son los que se salen de los ojalillos
Ahora tengo un nuevo cuaderno bellísimo que mi sobrino me trajo de afuera y cuyas hojas son una delicia. En la primera imagen pueden ver la «carátula» que le hice y sin usar gesso alguno se bancó perfectamente el uso de acrílicos y sharpies ¡sin pasarse del otro lado!

Si no sabés muy bien cómo comenzar, simplemente googlea para inspirarte lo que otros hacen. ¡NO te compares!, solo usalo de inspiración. Yo comencé poco a poco a crear primero fondos varios como estos:

Luego me voy animando a agregar diferentes cosillas que veo por ahí. Te dejo una galería para que tengas una idea.

Para mi lo principal es animarse, experimentar, usar varios materiales: carbonillas, fibras, lápices de colores, acuarelas, acrílicos, recortes, etc.

Una vez que uno se animó a probar y disfruta del proceso (que de eso se trata) ya se puede uno a poner más metódicamente a usar temáticas dentro de los journals. Hay quienes, de hecho, tienen varios journals para diferentes áreas de su vida. Algunos, como decía antes, para proyectos en particular. Otros adoran crear art journals con una determinada temática como música, literatura, fotografía, cosas que nos enojan, cosas que agradecemos, etc.

Para mi tener un art journal es una manera de no solo de desarrollar mi creatividad, por supuesto, sino de aceptar mis errores, buscar inspiración y gestionar mis emociones.

Así que si aun no tienes uno, ¡animáte!