Desde que viera Perdidos en Brujas me quedé con la obsesión de conocer esa ciudad. Y cuando planificamos el viaje, la pusimos en el itinerario para dos días de estadía. Peeeero, quien mucho abarca poco aprieta. Esta servidora se le dio por clickear en el mapa Gante y cuando vi las fotos, saqué un día a Brujas para visitar esta ciudad también belga.

No me quejo de haberla agregado, pero sí de no haber previsto los problemas cuando llegamos a Brujas y que por ende prácticamente nos dejó sin conocerla como queríamos.

Cómo llegamos.

Migraciones. Antes de cruzar el Eurotunel.

Lo más económico y que mejor encajaba con los horarios, fue tomar un bus desde Londres a Gantes. Son 7 hs de viaje que hicimos por la noche partiendo en el bus de las 21:30 hs.
Usamos la compañía Flixbus que tiene recorridos por toda Europa. No es de lo mejor pero es lo que hay. El viaje fue bueno dentro de todo y la experiencia de pasar por el Eurotunel un tanto claustrofóbica. ¿Quieren saber por qué? Miren el siguiente vídeo.

Como verán es el micro el que entra en una especie de túnel ajustado que no es otra cosa que un tren. El viaje ni se siente; para darse cuenta que se mueve hay que mirar por unas pequeñas ventanas que dan indicios de movimientos. Por suerte el viaje es corto, no dura más que media hora como mucho. Pero si se sufre de claustrofobia, realmente no lo aconsejo en absoluto. Uno está dentro de un micro, dentro de un tren que está viajando dentro de un túnel que está debajo del agua…AHH no si lo pienso y no puedo creer que no morí en el intento.

Gante: hermosa y bizarra a la vez.


El flixbus nos dejó atrás de la estación de tren en un descampado sin iluminación a las 5:50 am. Caminamos hasta el hostel por calles tranquilas y bien iluminadas donde de tanto en tanto nos cruzábamos con un peatón o varias bicicletas madrugadoras.
Uno que viene de Latino américa hace un recorrido así un poco con la mano en el trasero Es que al menos acá sería poco menos que aterrador. Pero empezás a mirar y te das cuenta que las casas tienen las bicicletas apoyadas en la pared, sin candado, sin cadenas, nada. Algunas como mucho enganchadas en la pared pero como para que no se caigan. Eso nos dio evidencias que estábamos en un lugar bastante tranquilo.
El hostel estaba cerrado y aunque tenía un cartel que decía que llamáramos al teléfono para que nos abrieran, no teníamos chip. ¡Ajá! Acá viene el tip de viaje más importante:

No vayan a ningún lado sin una SIM. No cuestan tanto y en cualquier aeropuerto o central de buses pueden comprar una de Vodaphone con buenos planes.

El tema es que pensamos en comprar una pero Inglaterra nos convenció que si había internet y teléfonos públicos en todas partes era innecesario. Agrr pero eso es Inglaterra, Bélgica e Italia evidentemente no es así y realmente fue una frustración tras otra no poder comunicarse fluidamente con los alojamientos o incluso cuando necesitas usar el Google Maps para ubicarte.

Gantes durmiendo

Bien, nos fuimos a caminar en busca de un café abierto. ¡Ja! ¡Ilusos! Eso de que a las 6 o 7 ya encuentres bares abiertos será en Buenos Aires, pero no en un pueblo pequeño belga. Llegamos a una calle principal donde apenas un kiosco estaba abriendo. En el camino nos dimos cuenta de dos cosas importantes:
1. A pesar de ser un sitio turístico, casi nadie habla inglés.
2. A pesar de ser un sitio turístico, el turista les molesta. No esperen la hospitalidad inglesa aquí 🙁
Ojo, no es que nos hemos sentido mal tratados, para nada.   Solo digo que a la primera son personas reticentes, que te miden y que se muestran distantes hasta que luego entran en confianza y son lo más cálidos del mundo. Simplemente eso.

Es que yo los entiendo, es un lugar pequeño, tranquilo y con este viaje he presenciado (ya verán cuando hable de Venecia) lo insoportablemente invasivos que podemos ser los turistas.

Durmiendo en la lavandería

Para hacer tiempo encontramos una lavadería abierta. Tenía incluso una máquina que daba cambio en monedas. Aprovechamos a lavar nuestra ropa mientras mis pobres hijos se desmayaron de sueño. Finalmente alrededor de las 8 am nos fuimos a un barcito de la esquina que justo estaba abierto mientras nuestra ropa se secaba. (Y que nadie se robó! waw!)

En el lugar apenas estaba la dueña y su marido, ambos encantadores. ¡Por suerte hablaban inglés! Desayunamos muy bien ya que por suerte tenía excelentes precios. Además traíamos mucha hambre después de casi 24 hs sin comer. Luego nos fuimos al hostel que ya estaba abierto y por suerte nuestra habitación que debíamos ocupar a las 14hs ya estaba libre. Dormimos un par de horitas y nos fuimos a pasear.

Gante es bellísima. Recorrimos la ciudad, luego tomamos un botecito que nos recorrió por sus canales y finalmente pasamos por un super ya de noche para comprar algo para cenar. Durante la noche tomamos unos mates, los últimos al quedarnos ya sin yerba. Charlamos con algunos huéspedes, entre ellos un tunecino que  estaba trabajando y estudiando allí por una beca que le habían otorgado. Fue una de las noches más mágicas que pasamos en este viaje, donde realmente conocimos gente interesantísima de diferentes partes del mundo.



Pero así como bella, Gante también es muy bizarra. Recorrer sus comercios es muy sorprendente puesto que las vidrieras son extrañas y no dicen mucho sobre de qué va lo que venden. Es una pena que no haya sacado fotos de algunos locales para darles una idea. Además los negocios de souvenirs son una especie de mezcla entre casas de antigüedades y regalerías. Las ventanas de las casas suelen tener estatuillas y adornos varios mirando hacia afuera.

Las bicicletas allí son las que mandan. Ya cualquier folleto recomienda tener presente que tienen prioridad y que al escuchar una campanilla más vale correrse. Es más común ser arrollado por una bici que por un auto. Todo el mundo se mueve con bicicleta o a lo sumo en tranvía.
Gante es atemporal, o mejor dicho, es un pueblo detenido en el tiempo. Un lugar para volver a visitar pero intentando conocer a su gente, su modo de vida, sus costumbres. Un sitio para rescatar relatos o crearlos; algo que cualquier novelista desearía experimentar.

Brujas, moderna y romántica

Brujas, un cuento de hadas

Brujas lleva ese nombre por una mala traducción del celta “Bryggia” (puentes, muelles, atracaderos). En neerlandés, también llamado flamenco, «Brug» significa «puente», y de allí su plural Bruges usado para la ciudad debido a la gran cantidad de puentes que tiene.

Llegamos en el tren de la mañana, nos tomamos un cafecito en la estación mientras estudiábamos el mapa. Aquí ya nos fue evidente lo diferente a Gante. Es mucho más turística y grande, más presencia de autos y de estudiantes. La estación estaba que rebosaba de jóvenes en todas partes.

En la puerta del Hostel

Por querer ir a pata hasta el hostel nos perdimos. Caminamos un montón con las mochilas y valijas a cuestas hasta que finalmente un alma caritativa nos orientó. Nos habíamos alejado mucho y cuando entramos a la parte más céntrica ya era cerca del mediodía. Paramos en un restaurante a comer. Muy accesible aunque creo que fue así por estar fuera de la zona turística.Mientras nos acercábamos a la zona céntrica, aprovechamos a sacar fotos.
Brujas es super moderna al lado de Gante. Mucho más adaptada al turismo y con mucha más oferta tanto en alojamiento como gastronómica. Es una pena que terminamos entre pitos y flautas perdiendo medio día para llegar y acomodarnos en el hostel.
El hostel está muy bien ubicado, pero las habitaciones están sobre un bar y si bien no hay gran ruido por la noche, fue un lugar incómodo, donde peor dormí y cuya limpieza (especialmente del baño) dejaba mucho que desear. Del personal, nada que decir. Fueron super amenos y serviciales. Se desvivieron por atendernos.

Una vez que dejamos todas las cosas en la habitación, nos fuimos a caminar. Estábamos cansadísimos; pero nos tocó presenciar un hermoso espectáculo con banda y desfile. No sé bien qué era pero supongo que tenía que ver con un homenaje a veteranos o similar, porque había gente mayor abanderada y con medallas en sus trajes.

También compramos unos chocolates porque Bélgica se dice es la especialista en el tema y lo avalo. Aun cuando compramos los más comunachos y baratos, eran una delicia.

Luego nos quedamos hasta algo entrada la noche en la plaza central y ya vuelta al hostel a cenar y dormir.

Nos hubiera encantado quedarnos más, pero teníamos un vuelo a Venecia y no nos quedaba otra que irnos. Esperamos poder volver porque justo la única ciudad que elegí yo para visitar, después de años de querer conocerla, fue la que menos pudimos recorrer 🙁