El espacio personal es algo mucho más complejo que los centímetros físicos que nos separan de los otros y que puedan marcar el tipo de relación que tenemos con los demás: social, íntima, cercana, etc.

El espacio personal es esa serie de cosas que nos permiten conectar con quienes somos, relajarnos, rearmarnos. Es la intimidad irrenunciable con nosotros mismos a la que tenemos derecho. Esa burbuja inviolable que tanto cuesta tener en una sociedad y en un ritmo de vida que nos impone eficiencia, utilidad y productividad.

Y ni que hablar si somos madres, trabajamos en casa y encima decidimos una aventura tan osada como es la de educar sin escuela.

¿Cómo tener entonces ese tiempo para nosotros, ese lugar solo nuestro, esa desconexión externa para ganar una interna?

No es fácil. El año pasado en este sentido me fue difícil encontrar ese espacio. Cuando trabajás en tu casa no es fácil escindir trabajo laboral del casero. Tampoco es fácil no sentir culpa cuando a veces termina el día y te das cuenta que no pudiste hacer muchas cosas que tenías pensada o que no le prestaste la suficiente atención a tus hijos o marido.

El 2017 fue un viaje super intenso que me dejó muchos aprendizajes pero hice lo posible por organizarme de una manera que pudiera tener esos espacios «para mí», para hacer lo que me hace bien como dibujar o leer. No me fue tan bien, debo admitir. Muchas veces cuando tenía tiempo libre estaba demasiado cansada para agarrar lápiz y papel. Pero lo intenté que es lo importante después de todo.

Los desafíos.

Si hay algo en lo que soy pésima es en los desafíos. Hablo de los desafíos, sobre todo planteados en Instagram, donde hay, que por ejemplo, sacar una foto por día durante todo el mes, o hacer un dibujo cada día con una consigna dada.

Siempre llego a la mitad como mucho. Pero ¿sabes qué? siempre vuelvo a intentarlo, no me digo: «ay no, mejor no lo hago porque soy terrible en eso«. Sigo insistiendo porque sé que me ayuda a justamente darme ese espacio. Es como tener alguien soplando mi oído que me dice: «no te olvides de vos, ponete a dibujar algo«. Y en esos momentos en que agarro lápiz y papel me siento bien, me olvido de deberes y quehaceres y dejo alguna huella pequeña para la inmensidad de la red que cuando vea ese dibujo se diga: yo también podría hacer eso.

Entonces, este 2018 lo he encarado un tantín diferente.

Mi espacio personal estará enfocado en hacer cosas que me hagan bien. Lo dividí en 5 actividades principales:

Ejercicio

Dibujar

Leer

Escribir

Música (sobre todo tocar el Ukelele)

De cada una de estas áreas estaré también compartiendo prontamente mis objetivos y cómo me organizo para darle ese espacio para mí. Por ahora quería plantear un debate y para retomar este bache de tiempo sin escribir.

¿Vos cómo manejás tu espacio personal? ¿Qué es para vos ese espacio?