Cuando iba al colegio, solía tener muy linda letra. Eso al menos es lo que todos me decían. Era muy prolija y ya desde entonces me encantaba usar colores para subrayar, destacar palabras, etc. Claro, como siempre pasa, a mí no me gustaba para nada mi letra y siempre terminaba adorando o envidiando la caligrafía de alguna otra compañera.

Recuerdo que había una en secundario que solía hacer unos letreros fantásticos. ¡Era tan creativa para escribir cada palabra!

Años más tarde comencé a trabajar con mi hermano médico como su secretaria. Mi función era completar los informes ecográficos que se entregaban en el momento a medida que él me iba dictando. ¿Se imaginarán cómo terminó mi letra? Ahí entendí porqué tienen la fama que tienen los médicos para escribir.

Otros años más tarde, cuando vino la revolución de Internet en cada hogar y me di por tener blog; adoré todo lo que tuviera que ver con tipografías. Mi pc explota de fuentes diferentes y me encanta intentar copiar esas que más me gustan.

Pero ahora, se me hizo ya una práctica habitual.Practicar es lo que realmente nos hace prosperar en cualquier habilidad que queramos adquirir. Como bien dice el dicho «la práctica hace al monje».

¿Para qué practicar caligrafía?

No sé si  ustedes reflexionarán en esto alguna vez, pero es tan poco lo que ya se escribe a mano.

Habitualmente veo incluso amistades que apuntan ese dato que les pasás en su celular. Hoy la mayoría de los celulares tienen una aplicación de notas.

Yo siempre fui de anotar a mano, de tener cuadernos y agendas analógicas y hasta no hace mucho llevaba un diario personal. Pero hace unos 4 años cuando ya comencé a vivir de la red; me di cuenta que había perdido esa habilidad de usar boli y papel. ¡Qué horror de letra!

Gracias  a la onda bullet journal fue que decidí mejorar mi propia letra y además practicar caligrafía. En inglés se le llama «lettering» a todo aquello que tenga que ver específicamente con la caligrafía a mano que uno engalana con algún decorado o línea en particular. No se limita a la propia letra que cada uno tenga a la hora de escribir.

 

Me gusta porque es como dibujar y me brinda los mismos beneficios que el dibujar cualquier otra cosa: relajación, desarrollo de la atención, etc.

Todo comenzó con un desafío que plantearon en Instagram. Yo confieso ser un total desastre para seguir los desafíos pero al menos esto hizo que siguiera practicando, practicando y practicando.

Aun con más ahínco me puse a buscar fuentes de las cuales tener inspiración. También seguí un montón de blogs y cuentas de instagram específicamente dedicadas a esta temática. Miré cientos de tutoriales y… como adivinaron: sigo practicando.

Tanto en lápiz como bolígrafo, fibra o incluso pincel; estoy super emocionada intentando mejorar cada letra. Tengo la esperanza de llegar a Diciembre con lo necesario para hacer algunas decoraciones y tarjetas alusivas a la fecha.

Hace poco, y como no podía ser de otra manera, entramos a mi librería favorita para comprar ya no me acuerdo qué cosa. Lo que adoro sobre todo de este local (o mi perdición mejor dicho) es que tienen, cual golosinas en el super;  todas las fibras, los lápices y las bolis a mano en la caja. No va que miro y veo unas fibras similares a las tombow, que son las que usan la mayoría de los que se dedican a esto de la caligrafía.

Una foto publicada por SeNaceOSeHace (@snosh) el

Pero nop, eran unas fibras similares para dibujar sobre loza. Igual no pude con mi alma y me puse a escribir sobre papel con ellas y debo admitir que se lo banca bastante siempre que sean papel de dibujo. Las puntas son algo duras y cuesta agarrarle la mano pero no me vencerán!

Así que decidí volver a practicar por ahora con los pinceles que son bastante más flexibles aunque también cuesta dominarlos como quisiera.

Pero no pierdo la esperanza.

Confío que la práctica dará sus frutos y en el camino; disfruto de aprender algo nuevo.