London eye

Sigamos viajando…. ahhhh qué hermoso.

Les había comentado anteriormente que hicimos un estilo de viaje “por fuera”; es decir que prácticamente no hemos pagado por entrar a diferentes atracciones. Algunas sí,  pero pocas. En Londres hicimos por ende, un paseo bien gasolero y acá te cuento qué hicimos.

Día 1, Baker Street.

En Londres nos alojamos en una habitación de una casa que estaba en un barrio estilo obrero a unas 6 cuadras más o menos de la estación Marylebone, en el barrio de Westminster.

Si hubiéramos querido llegar a la casa sin indicaciones, habría sido una aventura pues estaba en una callecita cortada dentro de un complejo de Monoblocks. Sin embargo nuestro superhost (bien válido se tiene el título) nos había enviado una detallada explicación en pdf de como llegar desde distintos puntos; posteriormente cuando supo que llegaríamos a la estación de tren desde Stratford upon avon, nos envió un enlace de un vídeo donde mostraba todo el trayecto caminando desde que se baja uno del tren hasta que llega a la puerta del lugar. ¡Joder!

Como llegamos pasado el medio día, nos acomodamos y fuimos caminando hasta Baker Street donde está el Museo de Sherlock Holmes (original, no la serie).
Si bien estaba relativamente cerca para ir caminando, volvimos super cansados porque en total ida y vuelta se hicieron como 30 o 35 cuadras! De vuelta a la casa compramos algo para picar en un supermercado y a dormir!

Lo curioso del caso es que no sabía que a la ida pasaríamos por la mismísima casa donde vivió San Martín en Londres.

El alojamiento estaba a apenas una cuadra de una feria callejera por lo que antes pasamos a chusmearla y mi hijo alucinó cuando vio este gorro que venía buscando en Argentina durante meses. Mientras acá nos pedían de 500$ para arriba, allá lo compró por 3 libras (en ese momento unos 150 $) Aclaro que se lo compró con su dinero así que nos apegamos al plan gasolero.

Día 2, Tour mágico frustrado.

Bullicio de turistas en Leicester Square.

Teníamos reservado el Tour gratis de Harry Potter así que temprano nos fuimos hacia Leicester Square que es donde teníamos el punto de encuentro con la guía.Al llegar chispeó un poquito pero luego a las horas se mejoró un montón con un hermoso sol candente.

Si me apego a nuestra experiencia no recomiendo el tour, pero vamos a ser buenos y pensar que solo fue un tanto desorganizada la cosa. ¿Por qué? bien, llegamos al punto de encuentro y estaba atestado de gente. Te preguntaban si era en español o inglés y te dividían así a dedo. Luego de disputarse entre los guías quién se llevaba a quien en su grupo, la guía (guatemalteca) se presenta como la guía del “Magical tour” (Magical si? MA GI CAL) … empezamos a caminar y noto que las 3 primeras paradas NO estaban para nada relacionadas con el mago sino que era un tour normal (y bastante aburrido) sobre la ciudad. Me disculpé entonces con ella y le expliqué por qué nos íbamos. Y nos fuimos.

National Gallery

Estábamos cerca de la National Gallery  y como la entrada era gratis…entramos.

Obviamente es imposible recorrerlo todo de un saque, pero vimos varias salas. Entre una y otra  nos perdimos, pero el reencuentro nos llevó a decidirnos por una próxima parada…

Covent Garden

Es uno de los lugares puntos de interés por su mercado techado y sus inmediaciones con tiendas y ferias. Es colorido y estaba que hervía de gente pues era sábado. Con puntos estratégicos para sacarse fotos y espectáculos callejeros, es un MUST si uno va a Londres.

Comimos algo en uno de los locales donde encontramos lugar y volvimos a casa cansadísimos de tanto caminar.

Día 3, Camden Town

Esto es en realidad un barrio enorme, popular por ser punto de encuentro del rock y vida alternativa en general. Los turistas están a miles en cualquier día de la semana, siendo domingo cuando fuimos era casi imposible caminar.

En sí estuvimos en la zona del mercado, el Camden Lock. Es un barrio donde podes encontrar tiendas montadas especialmente para turistas (miles de tiendas de souvenirs), casas de tatuaje y piercing, gastronomía variadísima y edificios llamativos. Dicen que el ambiente nocturno no es de lo mejor, bueno, el de día no es del todo genial tampoco. De ir hay que llevar lo mínimo para evitar a los carteristas y los ojos abiertos a quien te rodea.

Los precios son muy buenos si van por recuerdos y souvenires. También por maletas, teniendo yo una hernia me di cuenta que viajar estilo mochilera había sido un error, así que me compré una maleta “cabin size” como le llaman ellos (es decir la que cumple las medidas para llevar dentro de la cabina del avión) y ahí estaba paseando yo como otros tantísimos turistas, arrastrando le valijita vacía por la calle. Era muy gracioso vernos como recién salidos de un aeropuerto.

Camden Town

Después de pasear y pasear, nos volvimos temprano a casa porque ya empezaba a chispear. Antes pasamos por un super (Salisbury, que es como el carrefour de acá)  para comprar algo para la cena. Lo bueno es que nuestro alojamiento tenía frutas y cereales disponibles siempre para los huéspedes, lo cual nos permitía tomar un buen desayuno (y a veces una meriecena tardía y evitar gastos comiendo afuera). Queríamos ir al monumento en honor a Amy Winehouse que no está lejos de allí, pero entre el cansancio y la lluvia, desistimos.

Interior del mercado

Día 4, Centro e íconos londinenses

Antes quisiera comentar cómo nos movimos. Londres tiene un excelente sistema de transportes y es increíble lo organizado que está. Estar, por ejemplo, en una parada de bus y que te digan en cuánto llega el próximo y que te subas y te vayan diciendo cada parada que viene, evita que te sientas que en cualquier momento te vas a perder.

Lo más usado puede ser el underground o metro (subte en Argentina), pero es más caro que el bus (colectivo, bondi, etc) y además siempre va tapado de gente pues el horario no pico es muy corto. Así que principalmente nos movimos en colectivo y caminando.

Ahora sí, este día lo dedicamos a ver todo lo que se supone que uno debe ver en Londres: La abadía de Westminster, el palacio de Buckingham, el Big Ben, el London Eye (aunque de afuera porque no subimos jaja).

Arrancamos visitando la puerta de la serie de Sherlock que está al lado del Speedy café donde yo quería que desayunáramos. Así que nos tomamos un Speedy breakfast, sacamos un par de fotos y seguimos viaje.

Fuimos a la Abadía, luego al palacio y finalmente a todo lo demás.

Este día fue hermoso pero caminamos tanto tanto que para cuando volvíamos casi me pongo a llorar.

Es que no solo primero no encontrábamos el bus que nos volvía a casa, sino que nos dimos cuenta que no teníamos crédito en la Oyster por lo que entre que buscamos donde cargar y la parada de bus, caminamos hasta que se nos borraron las piernas.

Día 5, Regent Park y vuelta al Camden Town

Después de desayunar dejamos las maletas en el depto y nos fuimos a pasear. Teníamos hasta las 21 hs para seguir recorriendo puesto que el micro a Gantes salía por la noche.

Regent Park

Cerca del depto se encuentra el Regent Park que es un inmenso parque (tan grande que tiene hasta una universidad dentro) lleno de lagunas, árboles y paz. Es un oasis precioso dentro de la ajetreada Londres.
Dentro del parque encontramos unas canchas de tenis y un pequeño bufete así que nos tomamos un cafecito y seguimos caminando.
Es tan grande el lugar que obviamente nos perdimos cuando quisimos salir, las piernas otra vez lloraban como nunca de tanto caminar.

Luego de descansar un rato en uno de los sectores del parque, seguimos viaje (caminando obviamente) al Camden Town donde habíamos ya estado para comprar algunos souvenirs.
Por último volvimos a la casa a buscar las mochilas y la valija, tomamos el bus hasta el Victoria Coach Station y nos quedamos haciendo un rato de tiempo hasta que llegara el micro.

¿Les cuento un detalle sensacional?,  ¿algo de no creer? Resulta que habíamos comprado una Oyster que sería algo así como la Sube en Argentina. Una tarjeta que te sirve para pagar los viajes de metro o bus. La cosa es que cuando te vas de Londres podés buscar en cualquier estación de metro las máquinas que te la cargan y podes hacer un reembolso. Es decir te devuelven las 5 libras que te salió la tarjeta al adquirirla. Teníamos 3 así que pudimos contar con 15 libras para tomar algo en la estación mientras esperábamos nuestro viaje a Bélgica.

En la estación pululaban algunos individuos que te rogaban por una oyster o visitor card para poder “volver a casa”, y sí! tamaño negocio resulta!

Si no leíste el anterior artículo podés hacerlo acá.

La próxima vamos a recorrer Gantes y Brujas en Bélgica.